
Lagrimas en mi almohada hay todos los días, en mi piel llevo tatuado el dolor de tu vida.
Tejiendo sueños, con vinagre en las heridas...
Labios que saben a despedida...
Tejiendo sueños, cerrando heridas..

Tú lo has dicho, desaprender es desligarse de todo lo aprendido y comenzar de “cero”. Y en esa maravillosa hoja blanca, recordé que un día fui niña y sólo quería saber y entender la vida. Ahora, cuando ya han pasado varias décadas en las cuales he gastado muchos años aprendiendo millones de cosas, me he dado cuenta de que llega un momento en la vida en el que hay que aprender a desaprender.
Desaprender para llegar a la ingenuidad, esa sensación divina donde creer no costaba nada.

Y ahí estaba yo vestida de arriba a abajo con amor, la única etiqueta que nunca se pasa de moda. Aquello no era lógico, era amor.... amor para siempre.