domingo, 22 de abril de 2012

SOÑAR DESPIERTO...





Supuro vacío..
Suspiro amargura..
Duermo soñando, de formas muy diferentes

Pero siempre termino llorando en almohadas ausentes
Destilo locura…
Respiro envidia…
Tengo miedo, odio, dolor y angustia..
Tengo ganas de enfadarme, y lo hago..
Mucho, demasiado..
Parezco la misma por dentro que por fuera,
Y aunque lo soy, ahora tendrás que buscarme..
…buscarme esta vez en los detalles más pequeños.
Pero en otro momento de mi vida…



miércoles, 11 de abril de 2012

El otro lado de la sonrisa...


Me escondo tras esta careta irreal de la felicidad … sin embargo existen días en que es inevitable que las lágrimas broten…
Lágrimas que lavan mi rostro, quitando todo este maquillaje y dejando al descubierto la realidad… un cara llena de dolor y tristeza.
En ocasiones me dan ganas de regalar mi sonrisa a quien no tenga una, porque yo ya no la uso… aunque no niego que también existen recuerdos felices que logran que mi sonrisa salga de lo más escondido… y son esos momentos por los que decido conservarla.
Si lanzo una carcajada, todos creen que es de alegría, no comprenden mi suerte, que mientras más estoy riendo, es un paso más que doy hacia mi tumba.
Ahora solo me queda esperar el momento en que la persona que amo regrese, que limpie mi maquillaje con su amor… y borre mi tristeza, que logre que esta careta sea parte de mí… que ya no sea solo una capa exterior, que logre sonreír sin fingir, como fue en algún tiempo a su lado.

domingo, 8 de abril de 2012

TEJIENDO SUEÑOS



Lagrimas en mi almohada hay todos los días, en mi piel llevo tatuado el dolor de tu vida.
Tejiendo sueños, con vinagre en las heridas...
Labios que saben a despedida...
Tejiendo sueños, cerrando heridas..

martes, 31 de enero de 2012

Aprender a desaprender...


Tú lo has dicho, desaprender es desligarse de todo lo aprendido y comenzar de “cero”. Y en esa maravillosa hoja blanca, recordé que un día fui niña y sólo quería saber y entender la vida. Ahora, cuando ya han pasado varias décadas en las cuales he gastado muchos años aprendiendo millones de cosas, me he dado cuenta de que llega un momento en la vida en el que hay que aprender a desaprender.

Desaprender para llegar a la ingenuidad, esa sensación divina donde creer no costaba nada.