domingo, 29 de abril de 2012

NADA ES MUCHO PARA TÍ..




Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas.
O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso.
O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio.
Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí.
El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad.
Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno.
Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera.
Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos.
Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de un amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer papas sancochadas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase.
Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

Por Ángeles Caso.

domingo, 22 de abril de 2012

SOÑAR DESPIERTO...





Supuro vacío..
Suspiro amargura..
Duermo soñando, de formas muy diferentes

Pero siempre termino llorando en almohadas ausentes
Destilo locura…
Respiro envidia…
Tengo miedo, odio, dolor y angustia..
Tengo ganas de enfadarme, y lo hago..
Mucho, demasiado..
Parezco la misma por dentro que por fuera,
Y aunque lo soy, ahora tendrás que buscarme..
…buscarme esta vez en los detalles más pequeños.
Pero en otro momento de mi vida…



miércoles, 11 de abril de 2012

El otro lado de la sonrisa...


Me escondo tras esta careta irreal de la felicidad … sin embargo existen días en que es inevitable que las lágrimas broten…
Lágrimas que lavan mi rostro, quitando todo este maquillaje y dejando al descubierto la realidad… un cara llena de dolor y tristeza.
En ocasiones me dan ganas de regalar mi sonrisa a quien no tenga una, porque yo ya no la uso… aunque no niego que también existen recuerdos felices que logran que mi sonrisa salga de lo más escondido… y son esos momentos por los que decido conservarla.
Si lanzo una carcajada, todos creen que es de alegría, no comprenden mi suerte, que mientras más estoy riendo, es un paso más que doy hacia mi tumba.
Ahora solo me queda esperar el momento en que la persona que amo regrese, que limpie mi maquillaje con su amor… y borre mi tristeza, que logre que esta careta sea parte de mí… que ya no sea solo una capa exterior, que logre sonreír sin fingir, como fue en algún tiempo a su lado.

domingo, 8 de abril de 2012

TEJIENDO SUEÑOS



Lagrimas en mi almohada hay todos los días, en mi piel llevo tatuado el dolor de tu vida.
Tejiendo sueños, con vinagre en las heridas...
Labios que saben a despedida...
Tejiendo sueños, cerrando heridas..